El artista Ramón Vásquez, cuya vida fue un recorrido apasionado por el arte, la enseñanza y la construcción cultural del país, entregó a la Fundación La Barca no solo un cuadro, sino como remero, un legado. Su gesto trasciende lo material, es un acto de profunda sensibilidad y compromiso con las nuevas generaciones, un puente entre su historia y los sueños de los niños y jóvenes que hoy encuentran en el arte un camino de esperanza.